Visita nuestras exposiciones - Filmoteca UNAM

EXPOSICIÓN ACTRICES DE CUADRO DEL CINE MEXICANO


Del lunes 17 al jueves 27 de junio de 2019, se presentará en la sede principal del Tribunal Superior de Justicia de la CDMX, la exposición itinerante Actrices de cuadro del cine mexicano, selección de materiales gráficos realizada por el personal del Centro de Documentación de la Filmoteca de la UNAM con un texto introductorio escrito por el crítico e investigador Rafael Aviña, sobre las principales y más reconocidas actrices co-estelares, secundarias o de cuadro, de la Época de Oro del Cine Mexicano. La muestra gráfica consta de 12 composiciones fotográficas. Se presentará en el vestíbulo del edificio del Poder Judicial local ubicada en Niños Héroes 150, P.B., entre Dr. Navarro y Dr. Velasco, col. Doctores. Se puede visitar de lunes a viernes de las 9.00 a las 15.00 hrs., hasta el 27 de junio. Es un edificio público, de acceso libre, no se necesita registro, sólo pasar por el control de vigilancia de la entrada principal.



Cédula


Todas las películas del cine mexicano en su etapa dorada sin excepción alguna, pueden ser equiparadas con una partida de ajedrez. Sus tramas; sean éstas comedias rancheras, dramas urbanos, relatos juveniles, melodramas y más, giran alrededor de sus grandes figuras: sea la Félix, Infante, De Córdova, Aguirre, Armendáriz, Cantinflas, Tin Tan y otras estrellas de ese Olimpo fílmico. No hay duda, el rey y la reina son los protagonistas. Sin embargo, a su alrededor, se mueven una serie de personajes clave, esenciales e imprescindibles y en ocasiones: sacrificables.

Como en todo tablero de ajedrez, las piezas se desplazan con una cuidada estrategia. Ahí, una torre, un alfil, un caballo, incluso un peón, pueden detener una avanzada agresiva o colocar en jaque a los protagonistas. En el cine sucede algo similar: a esa suerte de segunda división táctica, pertenecen ya no docenas, sino centenares de actores y actrices fundamentales no sólo para el desarrollo de la trama sino para proteger, hostigar o simplemente obedecer a las figuras principales. Incluso en algunas ocasiones llegan a eclipsarlas, compartiendo escenas donde queda claro la enorme fortaleza histriónica y la experiencia acumulada a lo largo de centenares de papeles episódicos o breves pero nunca pequeños o insignificantes.

El cine nacional consiguió gracias a estos actores y actrices de cuadro crear en el espectador la sensación de familiaridad y a su vez la perfecta representación de lo cotidiano: la marchanta del mercado, la curandera, la oficinista, la secretaria chismosa, la tía quedada, el cartero del barrio, la mesera coqueta, la empleada doméstica, la vecina chismosa, la empleada de una tienda departamental, la solterona del pueblo, el abarrotero, la madre respetable, el profesor de la escuela rural, el médico de guardia y más. No obstante para aportar esa sensación de verosimilitud y confianza era necesario una selección de actores extraordinarios a la que pertenece un conjunto de notables actrices de cuadro cuyos efectos en la trama resultan mayúsculos.

Tal vez sus nombres no forman parte de nuestra memoria fílmica inmediata, sin embargo, basta tan sólo una mirada, una pose, un movimiento de ojos, unas cuantas palabras, una actitud, para recordar no sólo sus grandes y breves actuaciones, sino sus rostros inconfundibles: la representación total y absoluta de la indígena ladina, la esposa alborotadora, la teporochita, la sirvienta quisquillosa, la recepcionista de mirada lúbrica, la dama de sociedad, la dueña del prostíbulo, la amante interesada, la madura solterona con inalcanzables sueños lúbricos, la comadre de vecindad con lengua viperina, la madre menospreciada por hijos ingratos, la vendedora analfabeta de billetes de lotería, la usurera abusiva, la abortista o la esposa perfectamente invisible.

Lupe Inclán, Delia Magaña, Dolores Camarillo Fraustita, Carolina Barret, Mimí Derba, Amparo Arozamena, Consuelo Guerrero de Luna, Emma Roldán, Hortensia Santoveña, Enriqueta Reza, Conchita Gentil Arcos y Fanny Schiller, realizaron esos papeles y más y con ellos demostraron que no existe papel pequeño. Nos enseñaron que menos es más; que basta una mirada, un talante, una frase, unas lágrimas, un movimiento corporal, incluso un tono de voz, para trascender. Enormes actrices, piezas clave de un tablero trastocado en pantalla fílmica.

Rafael Aviña